Mi grandeza, mis logros, mis tropiezos son exactamente eso. Míos. No te voy a culpar por una decisión que tomé, así como tampoco te voy a pedir opinión al tomarla.
¿No te gusta lo que hago? No lo veas. ¿No te gusta lo que soy? No me tengas en tu vida. ¿Crees poder dirigir mi vida mejor? Escribe un libro.
Si yo decido hacer o no hacer algo, lidiaré con las consecuencias de la misma manera. Buenas o malas. Si pido tu opinión es por que valoro lo que piensas sobre el tema. Si no la pido, el entendimiento es el mismo.
El respeto a mis decisiones y mi vida profesional/personal/laboral/sentimental no es condicional. Es un requisito.
Yo no voy a estarte diciendo qué hacer y cómo hacerlo. Y espero lo mismo de ti. Mi cariño no compromete mi sinceridad. Y si aun así decides aventurarte debes estar dispuesto a escuchar mis verdades.
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