Pregonabas tu amor infinito y profundo, pero cuando te tocó demostrarlo descubrí que no era ninguno de esos dos.
Cuando las circunstancias se hicieron adversas, tu respuesta fue un "alcánzame y de aquí remamos". Mientras me culpabas por no dar el amor que tu esperabas. Una y otra vez te alcancé para seguir remando, me desdibuje para trazar tus líneas. Me reconstruí para ser tus cimientos.
Y no fue suficiente, siempre demandabas mas. No fui suficiente, aunque fui demasiado cielo. Porque al momento que te tocaba remar para alcanzarme, no encontrabas las fuerzas. Siempre había excusas, siempre era yo el culpable. Y finalmente, cuando me cansé de ser yo quien resolvía, ajustaba y cambiaba; cuando decidí poner mis limites y recuperar lo perdido, fue ahi cuando sentiste mi ausencia. Porque yo llenaba todo.
Suplicaste, juraste cambiar, trabajar y luchar por mi con toda el alma pero al día siguiente se te olvidó. Día tras día, ilusamente, esperaba tu esfuerzo y tu regreso. Te esperaba. Y así me quede, esperando que cumplieras tu palabra de amor eterno. Esperando que lo nuestro valiera tanto como decías. Y si, valió.
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